Mayo de María

Ntra. Sra. de Luján

Otro Mayo nos encuentra para regalarle a la Madre una especial atención y nuestras mejores rosas en cada rosario. Son muchos los devotos y marianos que, con sus talentos y artes, muestran su cariño a María y su compromiso como cristianos. Por ejemplo la gente de May Feelings, tal como hiciera con sus anteriores producciones, nuevamente nos regala un video para testimoniar la fe. Esta vez la invitación es simple: rezar.

El sábado pasado decía un obispo de Argentina:

“Rezar es una de las cosas más nobles del ser humano; más dignas. Rezar es algo tan importante como respirar. Si uno no respira se muere y si uno no reza, se aleja de Dios.”

Mons. Rubén Frassia

Jamás subestimemos el poder de la oración, uno de los más grandes valores que podemos transmitir a nuestros hijos y amigos. Tengamos siempre presente que las grandes batallas se ganan de rodilla.

Y hoy, 8 de Mayo, los argentinos viviremos con especial devoción esta jornada dedicada a María Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján, la “Virgen Gaucha”, patrona de nuestra Argentina. Dirijamos a ella nuestra oración, y pidámosle en esta época de especial inquietud política y social, que siempre nos acompañe y nos abrigue bajo su santo manto, intercediendo por nosotros para juntos construir, entre todos, la Nación que nos merecemos.

Mayo, mes de María

En Mayo, y en coincidencia con la explosión de flores que trae la primavera en el hemisferio norte, la Iglesia propone dedicar con especial devoción el trato con María. No es casual entonces el observar en los distintos medios y comunicadores católicos la invitación a conocerla, honrarla y amarla más a nuestra Santa Madre, y reforzar nuestras prácticas marianas de piedad.

Y si hablamos de oraciones a la Virgen, sabemos que no hay ninguna que agrade tanto a la Madre como la corona de rosas que le regalamos en cada Rosario. Entre tantas exhortaciones al reencuentro con Ella para este mes, encontré un usuario de YouTube que con sus videos nos anima a dar nuevo impulso a nuestro diario momento con María.

May feelings o “50 razones”

Las razones para acudir a María son infinitas. Aquí solo se enuncian 50 razones, pero seguramente, y sin mucho trabajo podemos encontrar muchas más: encomendar nuestro matrimonio, nuestra familia, nuestros amigos, nuestro trabajo…  ¿Podrías agregar más razones para ir a buscar su abrigo? Seguro que si.

May feelings II o “Yo rezo el Rosario”

Ni aburrido, ni “pasado de moda”, ni mucho menos inútil. Yo rezo el Rosario, y tengo la certeza de que no estoy solo.

May feelings III o “Gracias”

Lo sabemos, estamos en el Año Sacerdotal, ¿pero nos acordamos como es debido de nuestros sacerdotes? La oración es una ayuda poderosísima para apoyar la tarea pastoral que realizan, y en ellos también sostener a toda nuestra Iglesia. Con el Rosario podemos retribuirles de alguna manera tanto sus consejos, sus oraciones y la dirección espiritual que nos dan en cada reconciliación. Una buena forma de darles las “Gracias”.

Madre sin mancha

A mediados del siglo 19, más precisamente en el año 1854, el papa Pío IX proclamaba en su Bula “Ineffabilis Deus” el dogma de fe por el que la Iglesia explicita una verdad ya contenida dentro de la Tradición Apostólica y la Sagrada Escritura, o sea dentro del Depósito de la Fe (“Depositum fidei”).

“…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…”

(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)

Desde entonces, y cada 8 de diciembre, celebramos la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María.

¿Pero es que los católicos creemos gratuitamente en los dogmas que declara la Iglesia? La respuesta es: Sí. Y este acto de fe que supone el aceptar las verdades dogmáticas de la Iglesia está amparado por el hecho de que se apoyan en la autoridad de Dios. No son “cosas que empiezan a ser verdad a partir de su declaración”, tampoco imposiciones caprichosas, ni mucho menos “inventos” injustificados. Un dogma de la Iglesia Católica es ante todo una verdad ya contenida, establecida y definida dentro del Depósito de la Fe.

“Los dogmas no son verdades que la Iglesia impone arbitrariamente. Son iluminaciones de la verdad objetiva. No son muros para nuestra inteligencia. Son ventanas a la luz de la verdad.”

Padre Jorge Loring

Por la iluminación del Espíritu Santo, la Santa Iglesia dispuso como verdad que los padres de María, San Joaquín y Santa Ana, concibieron sin mancha (del latín “in macula”) aquella hija que sería la madre de Jesús. María es la Inmaculada Concepción, y así lo afirmamos, creemos y sostenemos.

En Lourdes, Francia, en el año 1858, solo cuatro años después de la verdad clarificada por la Iglesia, el dogma de la Inmaculada Concepción se confirmaba. Aquella pastora de 14 años llamada Bernardita (o Bernadette) oía el saludo celestial de aquella visión que tuvo de la Virgen que le dijo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Esas palabras tan extrañas y difíciles para una niña casi analfabeta se las comunicó a su párroco, quien entendió que solo una gracia divina podría habérselas revelado. María eligió a Bernardita en Lourdes para confirmar el dogma de su Inmaculada Concepción.

En nuestra misa de hoy pongamos mayor énfasis en la devoción a la Santa Madre. Quizás esta jaculatoria  sea inspiradora ante su imagen:

“Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo”

(Lc 1, 28)