Patria y Nación

Durante esta década, y parte de la próxima, muchos países de Iberoamérica conmemoran el bicentenario de sus respectivas independencias. En Argentina, hoy 25 de Mayo,  se conmemora el 201 aniversario del primer gobierno patrio constituido en 1810, y principal impulsor de la declaración de independencia el 9 de Julio 1816.

En el marco del Bicentenario se potencian un sinnúmero de actividades culturales, sociales, deportivas, educativas, y también religiosas. Y en este contexto hoy recordé una nota de ACI Prensa citando un documento elaborado el año pasado por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina.

Más allá de la exhortación de los prelados argentinos a “crear leyes que respeten la dignidad humana, la familia y la sociedad” (intenciones burladas ese mismo año con la aprobación de una ruidosa ley antifamilia), y a “trabajar por la construcción de una nación reconciliada con la ayuda de todos”,  quiero detenerme en el título de esta declaración: “La Patria es un don, la Nación una tarea”.

Cuánto poder de síntesis en ese título. A primera vista es comprensible el don, ese regalo gratuito que es la Patria misma, y que heredamos de aquellos primeros patriotas. Pero pregunto… ¿podremos como sociedad dimensionar la tarea de Nación a la que estamos obligados? Creo que entender la tarea no es tan simple como entender el don.

Transitamos actualmente una época de mucho tumulto social en Argentina, donde se diluyen valores en antivalores, y desde los medios y el gobierno se estimulan antagonismos y rivalidades viscerales en pos de alguna conquista política. “Divide y reinarás” reza la máxima, y nunca vimos tan claramente su veracidad. Polarizar la sociedad recurriendo a la ingeniería de la información manipulada, de la conmoción, el sensacionalismo, el sentimentalismo, o la simple y llana mentira, son moneda corriente en este tiempo. Todo vale en los círculos de poder.

He ahí el campo de batalla para nuestro buen combate. Como cristianos comprometidos tendremos que “transpirar la camiseta” y dar pelea en esta tarea de Nación. Tendremos que resistir la tentación de ser cómodos y pasivos, y asumir como bautizados la responsabilidad de derramar la luz del Evangelio y sus valores en este mundo alejado de Dios. Entendamos que ser tolerantes no es abdicar valores, y ser respetuoso no significa callarse y dejar que se oculte la Verdad. Ante la realidad que nos interpela y nos exige manifestarnos aún “a contrapelo”, tendremos que transformarnos de simples habitantes a ciudadanos comprometidos.

No será fácil el camino a nuestra Nación, pero San Pablo nos anima:

“Todo lo puedo en Aquel que me conforta”
(Filipenses 4,13)

“Si Dios está conmigo, ¿quién contra mi?”
(Romanos 8,31)

Todavía estamos encendidos por la Pascua de resurrección, y en este tiempo pascual sentimos la presencia real de Cristo viviente entre nosotros. De Él recibamos el ánimo y audacia para lograr nuestra tarea.

Feliz día de la Patria a toda Argentina, y feliz bicentenario a toda Iberoamérica.

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