Perdón “como nosotros perdonamos”

En la letra del tema “19 días y 500 noches“, del español Joaquín Sabina, se oye en algún momento: “No pido perdón, para qué si me va a perdonar por que ya no le importa…”. Y, más allá de la historieta de la canción,  se puede comprender la decepción del personaje que la canta.

Es necesario entender, aunque pueda ser difícil a primera vista, que el perdón no es una cuestión de sentimientos, sino de voluntad. Para que exista el perdón el ofendido tiene que querer perdonar a su ofensor. Quien no perdona por que no lo siente, no entiende el concepto del perdón, y quizás todavía no descubrió su poder liberador y pacificador.

Perdonar, renunciar al desquite, a la venganza, no guardar rencor, no aprovecharse de la propia superioridad, del poder que uno tiene sobre su deudor… son actitudes que cuestan mucho al hombre [1]. Perdonar es un acto voluntario y definitivamente requiere de mucho esfuerzo.

Aún con lágrimas de bronca, rabia o dolor profundo: perdonar es el primer paso hacia la cicatrización de la ofensa, y la reconstrucción del amor y los afectos. Tal vez no sea inmediato, pero elegir renunciar al odio o rencor que envenena, y dar vuelta la página para regenerar tejidos que vuelvan a unir al ofendido y su ofensor, libera al espíritu de las amarras de la venganza y lo pacifica.

Lo sabemos, las veces que debemos perdonar son “setenta veces siete” (Mt 18, 22), que significa perdonar sin medida, sin embargo ¡cuánto esfuerzo se necesita para perdonar sin medida! San Josemaría nos invita a esforzarnos:

Esfuérzate, si es preciso, en perdonar siempre a quienes te ofendan, desde el primer instante, ya que, por grande que sea el perjuicio o la ofensa que te hagan, más te ha perdonado Dios a tí.

San Josemaría (Camino, 452)

Será cuestión de adiestrar la voluntad y entrenarnos en el perdón, oración mediante, para que en cada Padre Nuestro que rezemos, podamos pedir a Dios con más devoción Su Perdón, tal como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

[1] Eleonore Beck, “Yo Creo – Pequeño Catecismo Católico”, Editorial Verbo Divino.

2 opiniones en “Perdón “como nosotros perdonamos””

  1. hay formas de plantear que se entiende por perdonar que lo vuelven imposible

    si el ofensor no entiende su ofensa… ni busca reparar el daño, recuperar el afecto no es posible, el afecto es muy complejo, significa confianza y respeto mutuo.

    puedo perdonar a quien perdió mi afecto si deposito mi causa ante Dios… yo me libero del rencor… reconstruir el afecto no es una decisión unilateral… se requieren dos voluntades para el cultivo del afecto, en tanto que es un movimiento de energías que involucra a dos almas

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